lunes, 23 de julio de 2012

La cocina de mi vecina, ¡vaya vecina!

Es uno de esos sitios donde la etiqueta (si alguna vez es necesaria tanto de vestimenta como de actitud) es mejor dejarla en casa, porque alli se respira tranquilidad, muchos periódicos y olores diferentes de la cocina.




En el exterior una fachada blanca y sucia, algún que otro cartel de grupos de música que tocarán proximamente y pizarras colgadas donde se explica el menú, ¡bienvenidos a Malasaña!




Por dentro un aire industrial muy parecido a Nina, paredes con ladrillo visto, alguna columna por el centro del local, y una gran mesa maciza de madera preside la entrada (en esto me recuerda a Olivia Te Cuida).




Pizarras en las que se lee diferentes recomendaciones de libros y series de televisión.
¿Qué podemos comer en La Cocina de mi vecina?




Ensalada con queso de cabra, tomate y muchas hojas de lechuga. Sin más. La tienen ya preparada y lo único que hay que hacer es quitarle el papel film y ponértela en la mesa.




Unas espinacas que están a medio camino de ser una crema. Con un toque de microondas te las sirven. He de decir que no estaban mal, también el hambre cuenta mucho.




Pollo al curry. No sé si salió del microondas, del horno o de una cazuela pero estaba bueno y la salsa muy sabrosa, el pan no se resistió a ser sumergido alli.




Sandwich de salmón con rúcula. Untado con queso philadelphia que le da un punto más jugoso.




Tarta de chocolate para 2.

La atención bien, algo despistados pero bueno. Y de precio en torno a 10-12€ por persona, no está mal porque comes sentado y en buen ambiente.

Situado en Corredera Alta de San Pablo 15, Madrid

Consejo nutricional: Está claro que muchos jóvenes como yo carecen de tiempo y de habilidades culinarias por lo que abusar del microondas y tirar de congelador es algo habitual. Son técnicas que puede que muchos rechacen, pero como en este caso, es algo rápido, donde no se pierden muchos nutrientes y "a falta de los guisos de mamá, buenas son tortas".

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